

La inteligencia artificial ya forma parte de la vida cotidiana. Hoy se utiliza para crear imágenes, generar voces, editar videos, redactar textos e incluso producir contenido artístico. Cada vez es más común que estas herramientas se utilicen en el trabajo, especialmente en actividades relacionadas con el entretenimiento, la publicidad y la creación de contenido.
Para responder a esta nueva realidad, el 14 de mayo de 2026 se publicaron reformas a la Ley Federal del Trabajo y a la Ley Federal del Derecho de Autor, con el propósito de proteger a las personas cuyos trabajos, voces o imágenes pueden ser utilizados mediante inteligencia artificial.
Uno de los cambios más importantes para quienes trabajan como artistas intérpretes o ejecutantes es que, si una empresa pretende utilizar su voz, imagen o interpretación mediante inteligencia artificial, ese uso ya no puede quedar sujeto a acuerdos informales o suposiciones. Ahora, las condiciones de ese uso y la forma en que será remunerado deben establecerse claramente desde el contrato de trabajo.
En otras palabras, si tu imagen, tu voz o tu actuación podrán ser reproducidas, modificadas o utilizadas con ayuda de inteligencia artificial, debes saber de antemano para qué se utilizarán y cuánto recibirás por ello. Esto busca evitar que un empleador pueda usar tu identidad digital sin que exista un acuerdo previo.
Por otro lado, las reformas en materia de derechos de autor también establecen que deberá informarse de manera clara cuando una obra, imagen, audio u otro contenido haya sido generado o modificado mediante inteligencia artificial, promoviendo una mayor transparencia para los creadores y para el público.
La inteligencia artificial seguirá transformando la forma en que trabajamos. Conocer estas nuevas reglas permite que tanto artistas como empleadores aprovechen esta tecnología con mayor seguridad jurídica, respetando los derechos de todas las personas involucradas.
Si eres artista, empleador o utilizas inteligencia artificial en tus actividades profesionales, es recomendable revisar los contratos y las políticas internas antes de implementar estas herramientas. Una asesoría jurídica oportuna puede prevenir conflictos y garantizar que el uso de la inteligencia artificial se realice dentro del marco legal.